Buenas tardes, Sr. Hutchence:
Suena extraño tener que llamarlo de esta manera en lugar de simplemente escribir su nombre y apellido, como usualmente haría una persona adulta al dirigirse a otra. En mi caso, lo hago por respeto.
Ese respeto puede existir por distintas razones: por la gran diferencia de edad —yo nací años después de que usted partiera de este mundo—; por la cercanía que, a pesar de encontrarme prácticamente en el otro extremo del planeta, mantengo gracias a su música y a las veces en que busco alguna que otra cosa sobre usted en internet; o por las acciones que realizó y el legado que dejó durante su breve paso por la vida, que para muchos puede ser la única que existe.
A menudo pienso que, a pesar de no estar apegado a la religión, existe una manera en que, al partir de este mundo, una persona pueda encontrar un camino hacia la verdad y la paz que no logró obtener en vida. Es una idea que, tanto para usted como para cualquiera, sería un gran regalo.
Dicen que el respeto no se compra, sino que se gana. Desde mis más sinceras palabras, creo que la gran cantidad que usted ha cosechado va más allá de sus éxitos arrolladores, su fama y el carisma que lo distinguía. Tiene que ver también con la persona que fue para todos aquellos que tuvieron la oportunidad de compartir con usted y llevarse un pedacito suyo en sus corazones. Y, sobre todo, con la persona imperfecta que había detrás de la fachada de rockstar, una de las más enigmáticas que (no) he conocido.
Usted tiene y tendrá mi respeto por la eternidad, no solo por lo que fue, sino por lo que su filosofía de vida significa para mí y, probablemente, para millones de personas que le desean lo mejor en ese eterno viaje sin retorno, donde quizá ya encontró la tranquilidad que tanto anheló.
Un abrazo a donde sea que ahora estés.
Suena extraño tener que llamarlo de esta manera en lugar de simplemente escribir su nombre y apellido, como usualmente haría una persona adulta al dirigirse a otra. En mi caso, lo hago por respeto.
Ese respeto puede existir por distintas razones: por la gran diferencia de edad —yo nací años después de que usted partiera de este mundo—; por la cercanía que, a pesar de encontrarme prácticamente en el otro extremo del planeta, mantengo gracias a su música y a las veces en que busco alguna que otra cosa sobre usted en internet; o por las acciones que realizó y el legado que dejó durante su breve paso por la vida, que para muchos puede ser la única que existe.
A menudo pienso que, a pesar de no estar apegado a la religión, existe una manera en que, al partir de este mundo, una persona pueda encontrar un camino hacia la verdad y la paz que no logró obtener en vida. Es una idea que, tanto para usted como para cualquiera, sería un gran regalo.
Dicen que el respeto no se compra, sino que se gana. Desde mis más sinceras palabras, creo que la gran cantidad que usted ha cosechado va más allá de sus éxitos arrolladores, su fama y el carisma que lo distinguía. Tiene que ver también con la persona que fue para todos aquellos que tuvieron la oportunidad de compartir con usted y llevarse un pedacito suyo en sus corazones. Y, sobre todo, con la persona imperfecta que había detrás de la fachada de rockstar, una de las más enigmáticas que (no) he conocido.
Usted tiene y tendrá mi respeto por la eternidad, no solo por lo que fue, sino por lo que su filosofía de vida significa para mí y, probablemente, para millones de personas que le desean lo mejor en ese eterno viaje sin retorno, donde quizá ya encontró la tranquilidad que tanto anheló.
Un abrazo a donde sea que ahora estés.